Cultura y Tradiciones

DANZAS  DE LA COSTA CHICA DE GUERRERO

Jaime López Jiménez

En su mayoría son de origen prehispánico y mestizo, tienen como objetivo representar acontecimientos religiosos de importancia para la comunidad, vinculados con los rituales de fertilidad, del nacimiento de las semillas, de la finalización de la cosecha; otras están enlazadas a los rituales prehispánicos relacionados con la cosmovisión acerca del origen del universo, de los dioses y de la vida aquí en la tierra.

La personalidad de los participantes, en la mayoría de las veces, no quedaba al descubierto por tratarse de una tradición que se remonta al tiempo anterior a la conquista, y que en un principio, por la ceguera de los primeros sacerdotes, tuvieron que realizarse en lugares apartados o a la sombra de la noche, para ser finalmente adaptados a las fiestas religiosas de la iglesia católica.

 

 

DANZA DE LOS DOCE PARES DE FRANCIA

Esta danza recuerda las grandes epopeyas guerreras de Carlo Magno, contra los sarracenos, cuando pretendieron invadir a Francia, después de haber dominado gran parte de España durante 777 años. Los Mahomentanos fueron derrotados por éstos nobles Franceses en las montañas de los Pirineos.

Es una danza que tradicionalmente se celebra en distintas partes del municipio de Ometepec. Está compuesta por veinticuatro “pares” y tres mujeres (la Floripe y sus dos damas).

Las figuras sobresalientes de la danza del bando cristiano, son: Carlo Magno, Carlos Martel, Rolando o Roldán y demás Pares principales Franceses de ésta época. Del lado de los sarracenos, figuran Fiera-Bras, Salím, etc.

Los personajes de esta danza lucen suntuosas joyas, un vestuario elegante y llamativo y penachos elaborados con plumas auténticas.

Es la danza preferida de los Tlacuacheños,  puesto que se dice que se inició ahí en Tlacoachistlahuaca, (municipio vecino de Ometepec,) hace aproximadamente ochenta años.

DANZA DE LA CONQUISTA

La inventaron los criollos  españoles y los iberos residentes en México, para recordar y glorificar a Cortés por la Conquista de México. Por eso en la danza aparecen preferentemente todos los que acompañaron a Cortés y a la Malinche.

Se dice que es una danza que se regionalizó en Ometepec, hace cerca de cincuenta años, esta danza se representaba cada tercer viernes en Igualapa, y se originó cuando al cumplir una promesa un vecino de Acatepec, llamado Casimiro, se aficionó y estuvo observando toda la representación hasta que amaneció. Casimiro era entonces un joven y se fue con los danzantes. Tiempo después regreso como maestro de dicha danza, trayendo un libreto con las escenas y los diálogos.

Esta danza se compone de veintidós hombres y dos mujeres.

DANZA DE LOS APACHES

Es el recuerdo de una tribu belicosa de América que existió en la frontera de México y Estados Unidos; combatió a los blancos y fue indomable. Con el tiempo se civilizó y por el cruzamiento ha desaparecido. La danza se representa con penachos de plumas, flechas, pintados de la cara y el cuerpo y con taparrabo. Bailan saltando y dando alaridos, pronunciando palabras entrecortadas al golpearse la boca con la palma de la mano en el momento de la emisión de la  voz.

 DANZA DE LOS TECUANES

El nombre es azteca, quiere decir, las fieras. De esto se deduce que la danza tiene un origen precortesiano, ya existía cuando llegaron los españoles y es invención de los indios. Hoy tiene la influencia mestiza, todos los componentes de la danza llevan máscara.

DANZA DEL MACHO MULA

Es originaria de Ometepec, se formó después de la Independencia cuando desapareció el Subdelegado Virreinal, y Ometepec fue cabecera del Partido de su nombre, el cual unido al de Ayutla, formaban el Departamento de la Costa, y que junto con el Departamento de la Montaña, constituyeron el Cantón  de Tlapa, que pertenecía a la provincia de Puebla. Pues bien, Ometepec, como cabecera del partido anualmente tenía que mandar su documentación oficial electoral a la Ciudad de Puebla, para que calificaran las elecciones y nombramiento de empleados y funcionarios. Con ese motivo, los indígenas encargados de conducir la documentación, preparaban un macho o una mula, para que cargara aquellos papeles y los alimentos de los emisarios que hacían más de un mes de viaje para llegar de Ometepec a Puebla caminando a pie.

La danza es un recuerdo de esa época,  es una representación del correo, el macho mula se elabora con un trozo de madera, con figura de caballo. Mide aproximadamente medio metro y tiene una cola original. Quien lo monta se pone una máscara negra jineteándolo, mientras otro lo jala con brusquedad. Lleva un chicote en la mano con el que azota a todos los que lo siguen. Esta danza causa mucho alboroto entre el público, escándalos y risas. La acompaña música de viento.

Sin embargo existe la teoría de otro origen de la danza, según Alejandro Paulic, se inició en Xochistlahuaca a principios de siglo y es una dramatización coreográfica en la cual el indio remeda al negro.

DANZA DE LA TORTUGA

Es danza de los negros del Municipio de Cuajinicuilapa, se instituyó como un acto de gratitud de los negros a la tortuga, por  el beneficio que les da al poner  sus huevos en las playas del mar, donde llegan los vecinos de estos pueblos a recogerlos para su alimentación y para su venta. Consiste en una gran tortuga de mar sobre la que aparece montando un negro, tortuga que de cuando en cuando durante la danza va poniendo huevos.

DANZA DE LOS CHAREOS

Esta danza es muy antigua, data de la época de la colonia, y es originaria y propia de los pueblos indígenas de la costa que hablan “mexicano”. La danza representa la lucha entre moros y cristianos, conocida vulgarmente con el nombre de “Los Moros”. Algún director o maestro de la danza de “Los Moros”, quiso ponerla y la pasó al lenguaje azteca, para que fuera comprendida ellos, como se desprende del hecho de que los nombres de los danzantes y las relaciones que pronuncian, son las mismas de los moros nada más que en lengua mexicana. Esta danza se le ve con frecuencia en el pueblo de Igualapa, especialmente el Tercer Viernes de cuaresma en que se festeja esa fiesta anual.

DANZA DE LOS GACHUPINES

Es mexicana y abiertamente constituye una crítica a los españoles. La palabra significa: “Hombre con espuelas”.

El nombre de ésta danza, nos hace recordar los versos de Somoano, que dicen:

“Hoy en México a nosotros

Nos tratan ya con cariño,

Pues en vez de gachupines,

Nos llaman gachupincitos.”

 

DANZA DE LOS MOROS

Es de origen español y una remembranza de la larga guerra entre los moros y los cristianos, que duro 777 años.

DANZA DEL TIGRE

Esta danza es festejada a la Virgen de Fátima y a la Virgen del Rosario.

En esta región la danza del tigre es de época colonial  100 % folklórica, pues no tiene autor individual, sino que es expresión del arte popular como puede observarse en los personajes. Dada la escenificación de la vida campirana de los costeños que habitan en la ciudad de Ometepec y sus alrededores, estos pueblos se dedicaban a la cría de ganado. En el campo habitaban tigres que se comían a las cabras, a los becerros y atacaban a las personas. Los campesinos que recibían los daños por el tigre, tenían que recurrir a un cazador que se hacia decir el más famoso, José Vejón o el Viejo y su mujer María Catalina. Este cazador podía lograr la captura de un tigre destructor, pero primero tenía que asociarse con los animales del campo como eran: Las iguanas, los pericos, el armadillo, la tortuga, la serpiente, el zopilote, el águila, etc.; de ahí que todos estos animales son personificados por una pareja de danzantes.

LOS PERSONAJES PRINCIPALES DE ESTA DANZA SON:

El Tigre: Cuando se encuentra un palo de tamarindo, sube y da maromas. El perro, el viejo y la vieja lo siguen. Así el tigre hace su rutina de palo en palo, hasta que por fin se cansa de andar huyendo de los viejos, y se deja matar fácilmente.

El Viejo y la Vieja: Se le da el nombre al viejo de Juan Vejón a la vieja el nombre de María Catalina.

El Perro es propiedad de los viejos, y antes andaba con ellos siguiendo el rastro del tigre. Ahora el perro anda con el tigre.

Los Tlaminques representan a ricos ganaderos, los cuales estaban disgustados por que el tigre atrapaba todo su ganado y se lo comía. Todos ellos se reunieron con los viejos mencionados, y les decían  que querían que mataran al tigre, por que les estaba causando mucho daño.

El origen de esta danza personificada eran las costumbres de los comerciantes, en la época colonial la tradición era cazar animales que hacían daño al poblado, en esa época había un cazador hábil. El viejo, Juan Vejón, en esa época era uno de los mejores hombres para cazar animales.

Aquí en Ometepec, se ha hecho costumbre que se lleve a cabo esta danza el día de la Virgen del Rosario que es el día 7 de octubre.

DANZA DE LOS DIABLOS

Siendo esta danza de características puramente religiosas sus orígenes se remontan a la época de la colonia (SIGLO XVI) como manifestación de la labor de evangelización  de los frailes que de forma objetiva querían inculcar en el indígena la religión cristiana y una nueva valoración del bien y el mal. Así pues dicha danza representa los castigos infernales a que se verían sometidos todos aquellos que no abrazaran la fe cristiana. La danza se haya integrada por danzantes en numero de veinticuatro que se dispone en 2 filas de 12, encabezando una de las filas el “Diablo Mayor” con una quijada de burro que golpea de manera rítmica y que representa el castigo a la gula y al hurto. La otra fila la encabeza la diabla, quien lleva una instrumento musical que es la que sirve de acompañamiento a la danza y representa el castigo al vicio y al lujuria y otro de los diablos lleva la cajita de madera que hace sonar de igual manera y que significa el castigo de la avaricia el orgullo y el dinero mal habido.

Los personajes principales de esta danza son: La muerte y Lucifer, los demás son las demás parejas de diablos y diablas sin faltar en ella 2 0 3 bufones llamados “HUESQUIXTLES”.

El vestuario de dicha danza se describe de la siguiente manera:

Lucifer: Su vestuario es igual al de los demás miembros de la danza distinguiéndose por la mascara que es más grande y terrorífica; y por considerarse el demonio más poderoso portando además espada al cinto y cetro.

La Muerte: Vistiéndose un traje negro entallado y pintado con rayas blancas.

El Tiempo: Este personaje viste harapos que cuelgan de su cuerpo su mascara es de tipo antropomorfo adornado con largas crines de cabello las cuales cuelgan a manera de bigotes y barba.

El Vestuario de los Diablos: Se compone de calzoncillo corto y holgado de tela de color “chillante” sujeto en las rodillas y cintura con camiseta de manga largas con las faldas metidas en el calzoncillo, las máscaras representan las caras de animales cuadrúpedos la cual queda al gusto del danzante. Se completa con un par de cuernos, zapatos, y medias.

DANZA DEL TORO DE PETATE

Hay diferentes versiones para esta danza:

Danza típica de Ometepec y Cuajinicuilapa. El toro esta hecho de varas ligeras en forma de arco y forrado con varios petates pintados de negro. Los relatos orales afirman que su origen se remonta al siglo XVII aproximadamente. Remembrando a la vida ganadera y al arreo de las partidas, que iban a San Salvador a vender chicha, maíz y arroz. Desde los tiempos coloniales La Costa Chica se ha caracterizado por sus extensos llanos y lomeríos propicios para la cría de ganado mayor. Los hacendados de Ometepec, tenían un gran número de trabajadores, con personal bien organizado: Un mayordomo, un Caporal, Monteadores, Punterillos, y el número suficiente de vaqueros para controlar el ganado. Cada rancho tenía su nombre y estaba bajo la protección de un santo, pero el patrón de todos los ranchos era San Nicolás de Tolentino. Esta imagen era venerada en una ermita, que hasta ahora no sea podido localizar; pero según versiones orales, esta entre el actual palacio municipal y el panteón, en la esquina que forman la calle de 5 de febrero y Aurelio Evaristo Ibarra, en Ometepec, de ahí el nombre del barrio de la Ermita. Cada año, del día primero al diez de septiembre, en Ometepec se celebra una gran fiesta religiosa-profana en honor de San Nicolás. Se dice que antiguamente correspondía a cada rancho celebrar un día de la fiesta y al final se reunían los caporales, mayordomos, vaqueros y demás personas de todos los ranchos para celebrar competencias de habilidad. Estas competencias consistían en que los vaqueros de cada rancho debían llegar al cerro del Cuije, situado precisamente donde ahora está la Capilla de San Nicolás Tolentino, para llevar al toro hasta la Plaza Principal, donde los esperaba la concurrencia. Pero debían hacerlo sin lazar el toro, sino solamente toreándolo para hacer que caminara hacia el centro. El camino era difícil, pues no había calles ni paredes; la población estaba compuesta por chozas de madera. Apenas llegaba al margen derecho del arroyo de la Hontana y el toro se desviaba por el monte, resultando un problema hacerlo llegar al centro del pueblo.

Otra versión cuenta que durante el tiempo de la Colonia todas estas tierras pertenecían a un español que radicaba en Puebla, el cual tenía innumerables ranchos ganaderos que estaban al cuidado de su personal de confianza. Este ganadero tenía un hermano que lo acompañaba a hacer una visita anual de inspección, en la cual tomaba cuentas al administrador, en quien había confiado durante muchos años  la prosperidad de los ranchos de su propiedad. Al terminar la inspección, se realizaba una gran fiesta de jaripeos y bailes, en donde el pueblo se divertía olvidando las penas acumuladas todo el año. El 10 de septiembre por la madrugada asisten todos con la música de viento a la capilla donde se venera al Santo y a esto se le llama saludo. Posteriormente el terrón sale a proponerlo en los lugares donde supuestamente lo compran. Después en el recorrido del Toro llegan al atrio de la Capilla y bailan los tradicionales sones del toro. Durante el recorrido lo visten con cadenas de papel de china de muchos colores y salen mojigangas, que son hombres elegantemente vestidos de mujeres, que bailan las chilenas y sones de la región.

Los personajes principales de esta danza son: El terrón, el montador, vaqueros y mojigangas.

El Caporal es el guía de los vaqueros

Integran esta danza veintitrés vaqueros quienes se visten con sombrero de palma y paliacates de colores, portan unas garrochas adornadas con listones anchos y se ponen una banda con una flor al frente.

Para construir al Toros se utiliza: Madera, Petate, Cacho, Tela, Pinturas de Aceites le ponen unos Cuernos de Toro, en la Trompa le ponen Zacate y en la Cabeza le ponen un Tabique.

Cual es el Papel que desempeña cada uno de los Personajes?

El Terrón: El Día de la Fiesta baila hace gracias, vende el Toro y le pega a los Jóvenes.

El Puntero: Es el responsable de guiar al toro durante toda la Fiesta.

El Mayordomo: Se encarga de todos los gastos de la fiesta.

Las Mojigangas: Son hombres vestidos de mujer que piden dinero a la gente para obtener recursos, si no acceden golpean con varas, mecate, etc.

En ese día se alegra el ambiente toca la música de viento y baila el toro por la calle Vicente Guerrero, y Cuauhtémoc hasta la Iglesia; de ahí se dirige a la Capilla de la Ermita donde se encuentra San Nicolás Penitente y después de una reverencia se va hacia la casa del mayordomo.

El mayordomo recibe a todos los vaqueros dándoles comida y bebida.

En “El cabildo” el mayordomo le entrega el Toro al próximo mayordomo y lo matan en la casa del nuevo mayordomo, ahí queda el toro hasta el próximo año.

CHILENA

La chilena no es una danza, es un género

Una de las principales costumbres de nuestra ciudad es el baile de la Chilena. La región de mayor influencia en este baile va desde Ometepec hasta Pinotepa Nacional, Oaxaca y por Tierra Caliente hasta Michoacán, en las colindancias de Zirándaro y Huetamo.

Ometepec ha sido centro de trovadores y bailadores de chilenas e inspiración del profesor Agustín Ramírez, quien le llamara “Bello Nido” en su chilena “Ometepec”. Y no podemos dejar de mencionar otras chilenas tan bonitas como: “La San Marqueña”, inspiración del sacerdote Emilio Vázquez Jiménez; “Azoyú” y “Cuautepec”, inspiración del profesor Gonzalo Guerrero; “Azoyuteca”, de Darío López Carmona; “Verdad de Dios” y la “Talapeña”, de nuestro muy recordado don Vidal Ramírez. Las de nuestro también recordado Álvaro Carrillo, compositor de “Pinotepa”, “Cacahuatepec”, “Volaron las amarillas” y “El Zanate”. Chilenas que todos conocemos y que todos los que nacimos en la Costa Chica de Guerrero o de Oaxaca, al escucharlas, no podemos resistir el deseo de salir a bailarlas.

En la Costa Chica se integraron conjuntos para cantar y tocar los sones, estando inicialmente formado por jaranas, arpas y guitarras.  El son en Guerrero tomó características propias que lo distinguen de otros que se tocan en otras partes del país: es mucho más recio y dinámico; denota una fuerte influencia, por un lado, de la población afro mestiza que se estableció en esta región en los siglos XVII y XVIII y por el otro, de la música traída por los marineros y aventureros peruanos y chilenos (chilenas).  Con el paso del tiempo los sones fueron adoptados por las tradicionales bandas de viento costeñas, adquiriendo con esto un muy peculiar estilo que lo diferencia del resto de los sones nacionales que se interpretan con instrumentos de cuerda.

Para encontrar el origen de la “chilena” es necesario trasladarnos a Sudamérica y remontarnos a principios del Siglo XIX.  Es su antecedente la zamba que, según el distinguido folclorista argentino Carlos Vega, era muy popular en Chile y Argentina en 1812-13; su nombre procede del bantú “zambo” que significa baile.  Era una danza de movimiento lento en compás de 6 por 8.

Por otra parte, en el Perú se originaba la “Cueca”, baile popular que toma su nombre de la palabra “clueca” con la acepción de “caliente”, por la temperatura que alcanzan las aves al empollar sus huevos.  Era un baile que remedaba los movimientos del cortejo del gallo a la gallina.  Los ejecutantes llevaban en la mano derecha un pañuelo que revoloteaban sobre la cabeza y que le servía al hombre para guiar a la mujer en las diferentes evoluciones.  El pañuelo representa, posiblemente, la cresta a las plumas de la cola de dichas aves.

La zamba era menos popular que la cueca, por lo que aquella fue casi absorbida por esta última, tomando entonces el nombre de “zamacueca”.  Del Perú pasó a la Argentina y Chile, países en donde adquirió su aspecto coreográfico, denominándosele “chilena” en las provincias argentinas de Salta y Jujuy, designación que se popularizó incluso en el Perú, cuna de este baile, donde se cultivó con entusiasmo y se consideró como una verdadera danza nacional, hasta que sobrevino la guerra con Chile en 1879.  Nos sigue diciendo Carlos Vega que a partir de ese momento y no viendo con simpatía aquella denominación que les recordaba el nombre de sus contendientes, y a instancias del intelectual y humorista Alberto Gamarra, conocido por el seudónimo de “El Tunante”, cambió el rótulo de “chilena” por el de “marinera”, en homenaje a las hazañas del “Huesca” único buque con que contaba la marina peruana.

El camino por el cual llegó a Guerrero la “chilena” fue indudablemente, el marítimo vía Acapulco, en cuyo puerto atracaban naves sudamericanas desde la época colonia.  A mediados del siglo XIX, tal vez debido a motivos comerciales o al redescubrimiento de los yacimientos auríferos en California, que provocó la llamada “fiebre de oro”; marineros, comerciantes, aventureros y mineros en busca de fortuna, se desplazaron hacia esas tierras, saliendo de su patria en barcos que navegaban hacia el norte.  Escala obligatoria de esos barcos era el Puerto de Acapulco y otros puertos del litoral guerrerense, donde bajaban los marineros con sus cantos y bailes que hacían el deleite de los moradores del puerto.  En el puerto de Acapulco la chilena no arraigó, sin embargo, fue llevada a lo largo de toda la Costa Chica por viajeros y comerciantes afirmándose de tal manera en el gusto popular, que de ahí en adelante la consideró como propia.

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